Bueno principalmente, me quise ir de intercambio para hacer nuevos amigos y vivir una aventura y experiencia totalmente nueva y al mismo tiempo inolvidable. También para poder ser más independiente y saber convivir con diferentes personas y culturas. Y por último mejorar mi inglés. 
 
 
Fue más increíble de lo que me imaginaba. Nunca me imaginé lo feliz que iba a ser. Me sentí sorprendida de lo bien que todas las personas te acogían y cómo te hacían sentir como en casa. Cómo todos te respetaban y buscaban formas para poder conocerte. 
 
Me encantó el colegio. Todo en general me fascinó, las clases, los profesores y mis amigas. Todas eran muy dulces y consideradas conmigo. La clase que más me gustó fue la clase de religión. Era una clase en donde podía ser yo misma y siempre terminaba pasándomela más divertido de lo que me esperaba. Mi maestra de español es muy cercana para mí, fue una de las personas que más significó para mí en todo el colegio y lo seguirá siendo. En general el colegio, el ambiente de él y todas mis amigas fueron parte de mi felicidad. 
 
Me encantaría irme otra vez y ver a todas mis amigas otra vez. Si podría iría todos los años. Nada me haría más feliz. Definitivamente irme de intercambio fue la mejor decisión que hecho en mi vida. Al principio fue difícil, pero al transcurso del intercambio fue mejorando. No fue lo que yo me esperaba pero trataba de siempre pasarla feliz. Por otro, lado el colegio y todas mis amigas son y serán parte de mi felicidad. Siento que el ambiente del colegio y mis amigas me ayudaron en un momento de mi vida que me sentía perdida, pero gracias a ellas mi vida cambió y también mi persona. Nunca había estado tan feliz en mi vida como en esos dos meses. Es increíble cómo pocas personas forman gran parte de tu vida. Me sentía aceptada tal y como era y ese sentimiento es algo que cargaré conmigo toda mi vida. Hice amigas para toda la vida. 
 
El intercambio me hizo crecer personalmente; como persona, ahora soy más independiente y segura de sí misma. En tan poco tiempo me sentía como una nueva persona, con una mejor vista del futuro, una persona con más confianza de sí misma y de sus puntos de vista. Totalmente el intercambio me hizo cambiar la forma de ver las cosas y estoy muy agradecida, principalmente con mis papás por hacer esto posible y con el programa y cada una de las trabajadoras, ya que por todo su apoyo y dedicación yo pude encontrar mi felicidad. 
 
Lo que me motivo a irme de intercambio primero fue la experiencia de ir por mi cuenta y conocer otra cultura desde adentro de ella y no solo las cosas que vemos cuando vamos a "turistear".
 
Fue mucho más de lo que esperaba en realidad. Al imaginarse irse de intercambio, lo que muchas personas piensan y lo que yo pensaba es que me iba a encontrar con una cultura como de película y que iba a ser alegre pero siempre alejado, pero no. La gente fue lo que mas me impresionó, lo agradable que son y la forma en que tratan a los estudiantes extranjeros, así como sus ganas de aprender sobre otras culturas y vivir una experiencia como la que yo estaba viviendo.
Mi relación con la familia fue simplemente de otro mundo. El equipo de Faces acertó en cada detalle a tal punto que me sentía como en mi casa. Todos unas excelentes personas, agradables, dispuestos a ayudar con lo que me hiciera falta, pero por otro lado también me obligaron de cierta manera a integrarme a la casa y vivir como uno mas de la familia. Eso me encantó, porque solo así se vive como parte de la cultura y no como un invitado que en vez de hotel se fue a una casa. Actualmente sigo hablando con mis hermanos, en especial mi hermano [anfitrión]. Espero que él pueda venir a final de año y seguir una comunicación, y si es posible tener visitas constantes tanto el hacia acá como yo para allá.
En relación al colegio, fue un excelente colegio, con tantas clases que, al momento de decidir cuales quería recibir, no sabía cuáles elegir, porque la mayoría me llamaba la atención. Me gustó poder elegir mi pensum, porque así pude tomar clases que no iba a recibir acá y que podían abrir mi mente hacia nuevos proyectos o incluso influir en una decisión que venía cerca: entrar a la Universidad.
Si tuviera la oportunidad de volver a irme [de intercambio], lo haría sin pensarlo dos veces. Fue una experiencia inolvidable, y siempre es bueno aprender cosas nuevas que con este tipo de programas nunca faltan. El intercambio no sólo me hizo conocer un país y una cultura; también me hizo conocerme a mi mismo. Primero, porque me abrió los ojos a lo que me gusta, me dio sentido de qué debo hacer y porque ya que al estar en una sociedad más avanzada, las nuevas costumbres y las innovaciones salen por todos lados. Me cambio también la forma de ver el día a día ya que allá se vive un día a la vez y la gente es más unida, las actividades son únicas y la gente muy especial.
Por último les quiero compartir que cada instante fue único, desde mi primera conversación con la familia por Skype un mes antes de irme, así como la excursión. La relación con mis hermanos. La gente en el colegio que todo el día preguntaban cosas nuevas y hacían resaltar cosas en mi cabeza que no había pensado sobre Guatemala, cosas buenas que muchas veces faltan. Finalmente, la despedida de mi familia y amigos fue muy difícil, porque todo fue excelente. Los días pasaron volando y no podía creer que ya se hubiera terminado... lo único que puedo decir es que muero por regresar y si tuviera que recomendar alguna actividad para hacer es VETE DE INTERCAMBIO.

A pesar de que me sentía muy nerviosa, mi familia me hizo sentir bienvenida desde el primer día; hicieron que la experiencia de tener cuatro hermanos fuera maravillosa y, para mi sorpresa, todos eran muy afectuosos conmigo. Siempre me trataron como a una hija y hermana. Realmente congeniamos desde el primer momento. A todos les encantaba hacer deporte y hablar hasta por los codos. Aunque debo decir que tenía un lazo muchísimo más fuerte con mi mamá Christy, con quien salía a correr o al gimnasio, mi hermana anfitriona Maddy, la culpable de que nos quedáramos hasta altas horas de la noche hablando o viendo Netflix, y mi hermano más pequeño, Jack, quien me enseño como es que verdaderamente se juega el fútbol americano. También pude convivir con parientes que llegaban a visitarlos, de quienes me lleve un recuerdo muy hermoso; pero especialmente de los papás de Christy, quienes desde que los conocí me pidieron que los llamara abuelos.
 
También en el colegio me la pase increíble. Era bastante pequeño, más o menos de cien estudiantes, por lo que pude convivir con todos. Cuando llegué, era como una pequeña celebridad y siempre había personas que querían hablar conmigo y conocerme, probablemente porque también había una estudiante de intercambio de España y a todos les caía bien. Para mi suerte, el director no me asignó un horario y me dijo que podía ir a las clases que quisiera cuando quisiera, por lo que tuve la oportunidad de probar todas las clases, pero debo decir que mis favoritas fueron química, cerámica y teatro. Me encantaba ir a la clase de teatro, no solo porque tenía a la mejor maestra del mundo, Lola, con quien todavía hablo, pues me ayudo un montón a desenvolverme más rápido. Incluso terminé hablando en una ceremonia del Veteran's Day y, de no ser porque la temporada se atrasó, también hubiera salido en un musical. De verdad, nunca me cayó mal levantarme todas las mañanas a pesar del frío y siempre estaba especialmente emocionada cuando íbamos a excursiones o a algún partido de básquetbol. 
 
Nunca creí que podría hacer tantos recuerdos maravillosos en tan solo dos meses. Viví muchas experiencias  increíbles, como mi primer Homecoming y mi primera vez patinando sobre hielo, por lo que estoy eternamente agradecida y feliz, ya que a pesar de que haya pasado el tiempo, aún sigo hablando con mi familia y mis amigos. Sin dudarlo me iría de nuevo, este intercambio me hizo crecer como persona, me ayudo a ser más responsable y me demostró la importancia de tener siempre una actitud positiva ante la vida. Además, me ayudo a darme cuenta que voy a estar más que bien sin mis papás en la universidad y que vale la pena tomar riesgos. 


Lo que me hizo irme de intercambio fueron las ganas de aprender y de  mejorar mi inglés. También el deseo de pasar un viaje inolvidable, conocer muchas personas y crear nuevas amistades.
 
Fue como lo esperaba y aún más. Todas las personas son amables con uno y te dan la oportunidad de ser sus amigos, son muy abiertos.
Mi relación con mi familia fue muy buena, ya que ya nos habíamos hablado antes por Skype, cosa que sentí fue muy importante. Todavía hablo con ellos de vez en cuando. Me volvería a ir sin pensarlo dos veces, pues me hizo madurar, ya no dependo mucho de mi mamá y ya puedo hacer más cosas yo solo.